Raja Yoga: Yama y Niyama
Cap. 2: SATYA: LA VERDAD
por Swami Shivapremananda

Extractado de su libro Introducción a la Filosofía Yoga

El segundo principio de Yama es Satya o verdad y nuevamente hay que comprender aquí su relación con la ley del amor.

Una verdad que está deliberadamente dirigida a crear dificultades, herir o injuriar a otros, yerra el objetivo; más bien hay que comprender su espíritu porque al aplicar en la práctica ésta como otras enseñanzas de acuerdo a la letra, se produce más bien daño y se están negando estos principios en lugar de practicarlos.

Es siempre correcto decir la verdad, ser decente y cortés ya que la integridad, el sentido de honor, la justicia y la honestidad son formas de verdad. Pero hay personas que no mienten aunque tienen una mente mediocre, estrecha y malévola. Esto es una negación de la verdad aunque estén expresándola formalmente; no aplican correctamente la verdad si al hacerlo ponen a otro en dificultades. Si sabemos algo sobre la vida privada de una persona no debemos impunemente divulgar el secreto porque se siembra violencia inútil.

La práctica de la verdad es algo personal, que se relaciona con la propia vida y es expansión de la conciencia; está mal aplicada si se impone a otro, produciéndole una impresión negativa; en tal caso no es sino el juego de nuestro propio ego, el producto de una mente perversa.

Para vivir la verdad se requiere fortaleza porque a veces una verdad no nos conviene personalmente, pero debemos sostenerla a pesar de los inconvenientes, sin desviarnos del sendero de la honestidad y la integridad.

Se pueden practicar trece formas de la verdad:

  1. Veracidad o decir la verdad.
  2. Sentido de justicia. Que nuestras acciones sean justas, que no sigamos el camino de la injusticia, ni nos sometamos a ella. Para eso necesitamos sangre fría y serenidad.
  3. Ser categóricos, firmes, fuertes y precisos.
  4. Autocontrol. Sólo un hombre fuerte puede ser firme, pero para serlo necesita autocontrol y autodisciplina. El que no tiene dominio sobre sí mismo es un ser débil.
  5. Ausencia de imitación envidiosa. No tratar de imitar lo que hace otro. Tener iniciativa propia y no imitar ciegamente porque en ese caso suele tratarse de envidia. Se comprenderá mejor este asunto subdividiéndolo en dos a) ausencia de envidia, y b) no imitar ciegamente.
  6. Perdón o caridad en el corazón.
  7. Modestia o humildad. La modestia debe ser natural, no pretendida o artificial y la humildad espontánea y no artificial. Hay personas que parecen humildes pero están llenas de orgullo. Que la humildad, modestia y sencillez sean reales y no una máscara.
  8. Paciencia para soportar y contenerse. Significa que aun teniendo dificultades y problemas, en vez de quejarnos los resolvamos en silencio, luchando con todas nuestras fuerzas. Normalmente nos quejamos siempre de problemas y dificultades; esto no es propio de la vida espiritual. Debemos ser fuertes. La verdad es yagña o sacrificio: sacrificio de lo que es débil en nosotros. Verdad y fuerza son sinónimos. La persona que sigue el sendero de la verdad soporta valientemente cualquier condición y trata de hacer lo mejor para superarla. Hay un dicho inglés que sostiene: "Lo que no tiene remedio debe ser soportado". Lo último que deseamos escuchar son quejas. Ni aun la madre más amante desea escuchar las quejas de su hijo.
  9. Ausencia de celos. La mente debe estar libre de toda estrechez y perversión. También es necesaria una tremenda amplitud de corazón y completa ausencia de celos. Los celos nacen de la inseguridad. Si amando a otro llegamos a sentir celos, significa que nuestro amor no es fuerte; estamos inseguros. Los celos son un obstáculo en el sendero de la verdad.
  10. Caridad. Es la ausencia de mezquindad y avaricia. No significa que tengamos que vaciar nuestro bolsillo, pero una persona avara no puede seguir el sendero de la verdad. En comparación, es superior la caridad del hombre pobre que da un peso que la de un millonario que da mil. Indirectamente y en otro aspecto significa ausencia de egoísmo o mezquindad. No podemos hablar de amor a Dios si tenemos el corazón cerrado y no queremos separarnos de nada para ayudar al prójimo.
  11. Ser precavido y considerado. Es la consideración con los demás. Esta cualidad nos sirve además de autocontrol, para no aplicar la verdad equivocadamente.
  12. Servicio desinteresado o espíritu de colaboración. Servir a otros sin esperar retribución. Conocer la necesidad de otra persona y no hacer nada por ella, resta todo valor a esta consideración. Hay que ayudar sin que nos lo pidan y sin esperar recompensa.
  13. Infinita compasión.


Para desarrollar Satya repitamos mentalmente "verdad es mi naturaleza real, no la mentira".