Cursillo sobre meditación

Clase 3: Imágenes para la Meditación

  • Visualice un océano con un horizonte circular de color azul oscuro, símbolo de vida. El cielo en lo alto es celeste y transparente, el espíritu infinito, la fuente de la vida. El océano está cubierto de olas que se mecen suavemente, son almas individuales y usted es una de ellas, moviéndose en armonía unas con otras, mientras siente el suave ritmo de su respiración. Dígase a sí mismo estoy en paz conmigo mismo y en paz con el mundo, la esencia de mi alma es la misma que la de todas las almas.

  • Encienda una vela a la altura de sus ojos y a un metro de distancia. Concéntrese en la llama durante algunos segundos, luego cierre los ojos y visualice como una esfera de luz dentro de la cabeza. Contemple en paz, armonía, fuerza interior y plenitud, repitiendo las palabras de vez en cuando al inhalar y al exhalar. Abra los ojos, vuelva a concentrarse en la llama y repita el proceso.

  • Visuliza un cielo azul despejado que te rodea, símbolo del espíritu infinito, del amor y de la bondad. Visualiza después un campo abierto con su hierba de color verde claro. Es tu subconsciente. A lo lejos hay un bosque de color verde oscuro que lo rodea. Es tu inconsciente. Imagínate una suave brisa, la energía universal, que ordena la hierba, todos los conflictos interiores, y que penetra en el bosque, ventilando los últimos rincones del inconsciente, purificando y sublimando su naturaleza.

    Relaja la mente y mantente desapegado durante un rato. A continuación, siembra en tu inconsciente tres intenciones que puedes elegir en función de tus necesidades, como por ejemplo:
    Debo tomarme las cosas con calma y practicar el desapego. Debo abstenerme de reaccionar de manera impulsiva y debo controlar la tolerancia y la paciencia.

  • Imagínate un mar de color azul profundo con olas que se desplazan suavemente. Tú eres una de las olas. Sé consciente de cómo sube y baja suavemente siguiendo el ritmo de tu respiración. El cielo azul claro que tienes por encima es el espíritu infinito, de amor y bondad, que abarca todas las olas. No hay divisiones, ni juicios, ni agresiones. La paz profunda fluye como una sueva brisa que mece suavemente la cuna de la vida.

Por último, la luz y la sombra forman parte de la vida. La esencia del yoga es aprender a apreciar los momentos más felices de la vida y a afrontar los menos felices sin rencor. Con el espíritu de San Francisco de Asís, debemos tener "valor para cambiar lo que se puede cambiar, serenidad para aceptar lo que no se puede cambiar, y sabiduría para saber qué es lo que se puede cambiar y qué es lo que no se puede cambiar".

Extraído de los siguientes libros del Maestro Swami Shivapremananda:
Yoga Integral;
Yoga para el Estrés.